S*xualidad en tiempos de expectativas y estrés

S*xualidad en tiempos de expectativas y estrés

La s3xualidad actual está influenciada por las expectativas sociales, los cambios culturales y el impacto de una sociedad que vive bajo un estado constante de estrés. 

En el caso de los hombres, el mandato de “rendir”  sigue vigente. La erecci*n y la penetraci*n continúan siendo vistas como las principales señales de éxito en la intimidad, perpetuando la idea de que el valor masculino radica en su desempeño. Sin embargo, este mandato tradicional se suma a una creciente preocupación por el cuerpo, mucho más intensa que en generaciones anteriores. Influenciados por la cultura de las redes sociales y los estándares estéticos contemporáneos, muchos hombres experimentan ansiedad por cumplir con ideales físicos que afectan su autoestima y confianza . Este fenómeno, como lo señala Michael Addis en Invisible Men: Men's Inner Lives and the Consequences of Silence (2008), se agrava por la falta de espacios donde los hombres puedan expresar sus inseguridades sin miedo al juicio.

Las mujeres, por su parte, enfrentan otro tipo de presión: el imperativo de disfrutar y alcanzar el org*smo . La narrativa cultural actual, que promueve el empoderamiento femenino, ha generado avances importantes, pero también puede imponer una nueva carga emocional. En un contexto donde muchas mujeres lidian con tensiones laborales, familiares y personales, la expectativa de experimentar placer pleno y continuo puede convertirse en una fuente adicional de estrés. Emily Nagoski, en Come As You Are (2015), enfatiza que el placer  no puede ser forzado ni medido con estándares externos; es un proceso profundamente influenciado por la conexión emocional, la comunicación y el contexto personal.

Además de estas presiones específicas, tanto hombres como mujeres viven en una sociedad donde el estrés es omnipresente.  Este agotamiento constante, impacta directamente la vida íntima, afectando el deseo , la conexión emocional y la calidad de las relaciones de pareja. El Journal of Sexual Medicine ha documentado cómo el estrés crónico es un factor clave en la aparición de disfunciones sexuales, desde la disminución del deseo hasta la dificultad para alcanzar el orga*mo.

En este contexto, las parejas a menudo sienten que la sexualidad se convierte en una carga más que en un espacio de conexión y disfrute. La rutina, el cansancio y las expectativas sociales limitan la posibilidad de explorar el erotismo de manera libre y auténtica. Esther Perel, en Mating in Captivity (2006), destaca que el erotismo requiere tiempo, creatividad y una ruptura con las narrativas de obligación y desempeño. Sin embargo, en una sociedad agotada, encontrar esos espacios parece más difícil que nunca.

Frente a este panorama, es fundamental replantear la s*xualidad desde un enfoque menos exigente y más humano. Repensarla no solo como un lugar de exigencia, sino como un espacio de encuentro genuino, es esencial en tiempos donde el estrés y las expectativas pesan tanto. La intimidad puede convertirse nuevamente en una fuente de bienestar, siempre que aprendamos a escuchar nuestras propias necesidades y las de nuestra pareja.

 

 



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